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Tortellini experimentales

29 julio 2008

Teníamos unas peras, del pedido quincenal de verduras ecológicas, que queríamos procesar lo antes posible. Se nos ocurrió hacer pasta rellena de pera. Lo hemos comido alguna vez en un restaurante de por aquí y está muy buena. Todo empezó ayer de esta manera tan inocente. Empecé a buscar por internet maneras de preparar la pera para el relleno. No encontré ninguna receta que fuera expresamente para rellenar pasta, pero vi algunas de confituras y chutneys de pera. Como quería ajustarme a los ingredientes que tenía en el momento, que eran estos:

Decidí experimentar un poco y a ver qué pasaba, aunque no tengo ninguna experiencia en confituras y chutneys. El caso es que lo troceé todo (menos el limón, del que exprimí el zumo) y lo puse a fuego muuuuuy lento, con un poco de agua y dos cucharadas de azúcar. Se me ocurrió también poner en la sartén una ramita de tomillo que una amiga cogió del campo hace un tiempo, para aromatizar. Tal que así:

Al cabo de muuuucho tiempo (no lo conté, pero más de una hora) a fuego muuuuy lento y tapado, esto acabó así:

Lo dejé escurriendo un buen rato y le añadí queso de cabra desmenuzado. Así quedó pues el relleno para los tortellini:

Esto lo guardé en la nevera y me dispuse a investigar en internet cómo preparar la pasta fresca y cómo dar forma a los tortellini. Bueno, en realidad todavía no había decidido que serían tortellini. No me costó mucho encontrar varias recetas de pasta fresca. Me decidí por una que indicaba emplear un huevo por cada 100 g de harina, además de un poquito de aceite de oliva y una pizca de sal. Después estuve buscando información sobre las distintas posibilidades que tenía para dar forma a la pasta: ravioli, agnolotti, etc., etc., y me decidí por los tortellini sencillamente porque encontré una receta buenísima y muy bien ilustrada en el blog de Barefoot Kitchen Witch, que me apresuré a añadir a los sitios de cocina que tengo enlazados a la derecha. No dejéis de visitarlo, es estupendo y tiene unas fotos buenísimas. Ahí pude ver cómo se hacen los tortellini.

Esta mañana, antes de las diez, me he puesto con la tarea. He de decir que me ha llevado mucho más tiempo de lo que esperaba: cuando ha llegado G. a las 14.20 para comer estaba cerrando el último tortellini. Por supuesto, me lo he tomado con calma, toda la mañana escuchando Radio 3 y con las manos en la masa. Os cuento cómo he hecho la masa, avisando de que ha sido la primera vez. He aquí los ingredientes:

Enseguida me he montado mi «volcán» de harina (¡la ilusión que hace esa tontería!), donde he puesto el aceite, la sal y los huevos. He comenzado a batir ahí dentro con un tenedor, pero el volcán ha entrado en erupción y por poco la lío. He aprendido para la próxima vez que, por muy chachiguay que quede lo del volcán y los huevos, no estaría de más usar un bol. Os ahorro las imágenes de la batalla intermedia y enlazo directamente con una de la masa ya medio presentable.

Para llegar a este punto que veis arriba (que no es el último) hay que pelearse duro con la masa: primero te llevas la mitad pegada en las manos y los dedos y cuesta horrores despegársela. Parece que falta harina y que eso nunca va a ser manejable, pero mi pequeña experiencia en hacer pan y masa de pizza me ha dicho que no desespere y he seguido dándole, sin prisa pero sin pausa. He estado aproximadamente media hora amasando hasta que he visto que la masa estaba suave y brillante, que es lo que dicen las recetas que he consultado. Se me ha olvidado hacer una foto a la masa antes de envolverla, pero estaba más suave y más brillante que esa de arriba. Después se envuelve en plástico y se deja reposar. Yo la he tenido más o menos una hora reposando.

Después, como veis, he dividido la bola de masa en cuatro partes para ir estirándola. Mientras estiras una cuarta parte hay que tapar el resto con plástico para que no se seque.

Hay que dejarla lo más fina posible, lo cual cuesta más de lo que parece. La masa es muy elástica y se encoge, así que hay que darle con ganas, pero no tiene mucho misterio: con el rodillo del centro hacia delante, del centro hacia ti; giras la masa y con el rodillo del centro hacia delante, del centro hacia ti, giras la masa y… sigues así todo el tiempo, hasta que, como podéis ver, se transparenta el dibujo del hule. Podría haber insistido todavía más pero es una paliza… y todavía me quedaban tres cuartos más. Así que, así se quedó, y me dispuse a cortar los círculos y ver qué tal se me daba rellenar y formar los tortellini.

Como veis en la esquina inferior derecha de la foto, primero intenté hacerlos más pequeños, pero al darme cuenta de que la tarea requiere una maña considerable, decidí hacerlos un poco más grandes, de diez centímetros de diámetro. Como bien aconseja la Barefoot Kitchen Witch en su blog, le puse poco relleno. Siempre te parece demasiado poco, pero si pones un pelín más se sale por los lados y no se sella bien.

Ahí tenéis, pequeñín, el primer tortellini formado, y en primer plano un capricho de última hora: recordé que tenía sobras de pisto y decidí hacer un tortellini grande para aprovecharlo como relleno. Creo que aliñado con un buen aceite. frutos secos y alguna hierba aromática puede estar de muerte. Ya os contaré. De momento irá al congelador. Por cierto, ahora que me doy cuenta no tengo foto de cómo formar el tortellini. Os lo explico, es muy sencillo: se dobla el círculo con el relleno dentro como si fuera una pequeña empanadilla, se aprietan bien los bordes, se cogen los extremos y se juntan, poniendo uno por encima del otro y apretando bien. Es más sencillo de lo que parece.

Y aquí tenéis a la familia al completo. Los de pera y queso de cabra, unos cuantos de pisto y cuatro de jamón york y queso, porque ya se me había acabado el pisto y el relleno de pera. Después se ponen en agua hirviendo con un poco de sal y cuando suben arriba están listos para sacarlos e hincarles el diente. Como véis, no tenían mal aspecto después de todo:

Estaban buenos, no llegaban a deliciosos porque el relleno no lo bordé, pero bueno, era un experimento. Tendré que probar otro día con algún relleno menos arriesgado, como por ejemplo de setas… ¡pero eso será cuando se me olvide la currada que me he metido esta mañana! :)

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