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Va de garbanzos

28 julio 2008

La semana pasada me dio por los garbanzos. Yo es que soy así, voy por ciclos. Pasé el ciclo de los quiches y las empanadas y ahora estoy en el de la masa de pizza, con un pequeño paréntesis garbancero. Porque estos ciclos pueden combinarse entre ellos sin problemas. El de la masa de pizza ya me dura tiempo, porque voy probando distintas harinas, y ahora quiero probar con levadura natural. De momento la he estado haciendo con levadura de cerveza. Sube poquito pero sale sabrosísima. A partir de la semana que viene quiero volver a cultivar levadura natural, contároslo, y probar de nuevo con el pan y la pizza. Lo cierto es que la única manera de aprender y de mejorar los resultados en la cocina es practicando. Menos mal que yo no tengo pereza para esto.

En fin, a lo que iba era a contaros aquí cómo preparo el humus y el falafel. Encontraréis en internet cienes y cienes de recetas de estos dos platos, pero aun así me apetecía subir las mías. Seguro que a alguno le animan… Además, ¿cuánto hace que no comes legumbres? Confiésalo: seguro que más de la cuenta. Y es que con estos calores no apetece nada meterse un cocidito madrileño… ni un guiso caliente. Pues he aquí dos maneras alternativas de comer garbanzos, bastante fáciles de preparar (sobre todo el humus) y bien ricas.

– HUMUS (puré de garbanzos) –

Ingredientes:

  • garbanzos cocidos (500 g)
  • ajo (un diente o dos, según gustos)
  • zumo de limón (1)
  • tahina (pasta de sésamo) (más o menos 200 g)
  • yogur natural (opcional)

La elaboración es muy fácil: se bate todo para conseguir un puré espeso. Lo mejor, según mi experiencia, es batir primero el ajo (mejor empezar con un diente, siempre se puede añadir) con la tahina, el yogur y el zumo de limón. Una vez esta mezcla está bien fina, se van añadiendo garbanzos y se sigue batiendo. Es bueno no poner todos los garbanzos de golpe para ir afinando la proporción. También se debe ir añadiendo agua, en muy pequeñas cantidades, hasta dar con la consistencia ideal. En fin, que hay que andar con ojo y con tiento para que salga bien rico. Una vez que la pasta está lista, se guarda en la nevera y después, para servirla, se extiende en un plato y se aliña con un chorrito de aceite de oliva y un poco de pimentón, como véis en la foto:

Se puede comer tal cual con el tenedor o con pan tostado. Bueno, y aunque no sea muy ortodoxo, yo la semana pasada me monté un menú delicioso usándolo como base para un salteado de verduras que hice con lo que tenía (berenjena, pimiento rojo y cebolla). Quedó así, y os aseguro que estaba buenísimo:

Nota: la tahina la podéis encontrar en cualquier tienda árabe, venden unos tarros grandes que bien refrigerados aguantan muchos meses, y preguntad: suelen tener también cilantro fresco y un pan buenísimo. También la he visto en alguna tienda de productos ecológicos.

– FALAFEL (croquetas de garbanzos) –

ingredientes:

  • garbanzos crudos (500g)
  • cebolla (1)
  • ajo (1 diente)
  • cilantro fresco picado (medio vaso entre el cilantro y el perejil fresco)
  • cilantro en polvo (dos cucharaditas)
  • comino en grano (dos cucharaditas)
  • perejil fresco picado
  • sal
  • pimienta
  • aceite (para freír)

Bueno, esto es lo que yo suelo poner, pero ya se sabe que cada maestrillo tiene su librillo. A mí me lo enseñó hace años así una buena amiga y está muy bueno, pero esta vez no le puse (porque no lo tenía a mano) ni perejil fresco ni cilantro seco y no pasó nada. Eso sí, el cilantro fresco y el comino… imprescindibles. Aviso: no os toméis muy al pie de la letra las cantidades en esta receta. Tendréis que ir encontrando vuestro punto, según lo vayáis viendo y probando. Es bueno empezar con menos de todo, que siempre se puede añadir más después. Yo es que lo hago más bien a ojo.

Los garbanzos se ponen en remojo la noche anterior en agua con sal y después se escurren y se usan tal cual, no hay que hervirlos. El cilantro fresco, el ajo y la cebolla se pican. Se va batiendo todo, incorporando los garbanzos poco a poco, añadiendo agua en muy pequeñas cantidades para facilitar la tarea pero con mucho cuidado de no pasarse. Tiene que quedar una pasta bastante seca para que después al freír no se deshagan las croquetas. La elaboración es sencilla: no hay más que batirlo todo, pero puede llevar bastante tiempo si es una buena cantidad (como era mi caso) y tenéis una batidora cutrecilla (como también era mi caso). Los que tengáis estupendos robots de cocina iréis mucho más rápido. Acordaos de irlo probando de sal, es fácil que quede soso. Aquí veréis cómo tiene que quedar la consistencia de la pasta y cómo hice yo las bolitas antes de freírlas (también se pueden hornear, para quienes no puedan tomar mucha grasa):

Y aquí las tenéis, ya frititas. Se suelen acompañar con salsa de yogur (tan fácil como mezclar un yogur natural con un chorrito de zumo de limón, una pizca de sal y pimienta). El aroma es absolutamente embriagador… ¡y no me digáis que no son bonitas!

Nota: podéis hacer una buena cantidad ya que os ponéis y congelar la pasta. Después os tenéis que acordar de sacarla por la mañana el día que queráis y a la hora de comer solo tenéis que hacer las bolitas y freírlas. O podéis congelar las bolitas ya hechas.

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One comment

  1. Esto tengo que probarlo…gracias por tus sugerencias, Noe :-)



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