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Fin del ciclo

Julio 14, 2008

Hoy he puesto fin al ciclo vital de Gazpachín. Vamos, que me lo he zampado con un chorrito de aceite y una pizca de sal :) ¡Estaba más bueno de lo que esperaba! Después de tantas vicisitudes, no las tenía todas conmigo y pensaba que al cortarlo me llevaría una sopresa desagradable y estaría seco, o podrido, o algo…

Es sin duda el tomate más fresco que he comido nunca. No muy grande, pero bastante sabroso y jugoso. Lástima que la cosecha no se presente muy abundante este año…

En fin, aquí dejo constancia de tan magno acontecimiento:

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Psicodelia latina

Julio 13, 2008

Mirad qué versión más guay de «green onions». Es de Mongo Santamaría.

Que la disfrutéis.

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Bronceándose

Julio 12, 2008

Mirad cuánto color ha cogido en un solo día :)

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La tomatera. Episodio 849852651

Julio 11, 2008

Bueno, pues después de la poda de emergencia que os dije que le hice (creo que me pasé tres pueblos) la tomatera tiene este (triste) aspecto:

He perdido la esperanza de que prosperen las copas de arriba (la mayoría de las flores se han tronchado), pero lo que es innegable es que Gazpachín se está poniendo moreno:

Anteayer la regué con la esperanza de que ya se hubiera recuperado de la borrachera de agua que le endilgué, pero parecía un colador: el agua, tal como entraba por arriba, salía por debajo. Me entristeció mucho ver que no se recupera y tuve tentaciones de practicarle la eutanasia para no verla sufrir más (y de paso no sufrir yo), pero al ver que el tomate iba cogiendo algo de colorcillo, me decidí a esperar. Después de dos días veo que Gazpachín está bastante más bronceado, así que a lo mejor después de todo tenemos cosecha, aunque sea solo de tres tomates. En tal caso, nos saldrán a precio de raf, pero qué le vamos a hacer :)

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Mi nuevo ratón :)

Julio 9, 2008

A ver si con el nuevo juguetito me curo el disgusto de la tomatera (que sigue en el balcón, marchita, después de que le hiciera una superpoda de emergencia por si servía de algo. Si veo mejorías ya os contaré).

Pues eso. Que tengo un nuevo ratón. Hacía un par de meses o así que estaba teniendo molestias en los tendones de la mano derecha, sentía una especie de dolor-picor, sobre todo después de unas cuantas horas en el ordenador. Creo que tenía mucho que ver con el ratón porque, aunque paso bastantes horas tecleando, las molestias solo las sentía en la mano derecha. Además, cada vez me molestaba más cuando hacía clic y sobre todo cuando le daba a la ruedecilla.

Estuve investigando distintos tipos de ratones en internet y di con esta página. Aquí hay algunos modelos de ratones «verticales» y de otros tipos. Yo hubiera querido probar alguno en alguna tienda de aquí antes de lanzarme a comprarlo, pero como de momento estos productos no son muy fáciles de encontrar, decidí arriesgarme y encargar uno. Pensé que, como mínimo, si no me apaño con él, me dará un descanso del otro ratón mientras lo pruebo. Y si no me convence, qué le vamos a hacer…

Elegí este:

El ratón tiene dos botones. El de arriba se aprieta con el pulgar, si le aprietas en la parte inferior hace la función del botón izquierdo de un ratón convencional. Ese mismo botón, si le das hacia arriba, hace la función del botón derecho. El otro botón que tiene está en el cuerpo del mango y se aprieta con la punta de los dedos corazón y/o anular, que están ahí apoyados de todas formas. Este equivale a la función de desplazamiento de un ratón convencional, es decir, aparece el círculito con flechitas para avanzar hacia arriba y hacia abajo por el texto o la página web, y desaparece cuando le vuelves a dar. Los botones funcionan muy bien, con un mínimo toque ya van.

Como solo llevo dos días con él (llegó el día 7 por la tarde), todavía es pronto para pronunciarme firmemente al respecto. La verdad es que el cambio es importante. La primera hora o así te sientes muy raro. A veces le daba golpes con la mano, porque no estaba acostumbrada a que sea tan alto. Pero eso ya no me pasa. Tengo que decir que yo pensaba que el ratón funcionaba como un joystick (que se movía el cursor inclinando el mango hacia los lados, mientras la base permanecía quieta) pero no: hay que arrastrarlo por la afombrilla, como los otros. Eso es un punto negativo para mí. Aun así, se nota que los tendones que me molestaban están ahora muchísimo más relajados. De hecho, estos días no he tenido molestias tan persistentes como antes. Otro punto positivo es que antes apoyaba la base de la mano y se me estaba empezando a hacer callo (en serio), y ahora no. En general, después de dos días, estoy contenta con el cambio, aunque echo mucho de menos eso de ctrl+ruedecilla para aumentar y disminuir el tamaño de letra en las páginas web y en Word. Menos mal que también se puede hacer con crtl+/- :)

Otra cosa positiva: estoy aprovechando para refrescar combinaciones de teclas y acostumbrarme a usar todavía menos el ratón, que en realidad es lo mejor. Hay algunas que ya tengo perfectamente interiorizadas, pero otras no. Hay que forzarse un poco para coger el hábito. Me he puesto post-its con las combinaciones más útiles por todas partes :)

¡Todo sea por cuidarse!

Eso sí, los ojos… eso es capítulo aparte. Cada vez se me cansan más :(

Bueno ya os iré contando qué tal se me da con el nuevo ratón. ¡Hasta la próxima!

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La tomatera agoniza :(

Julio 7, 2008

Ay, llevo 24 horas loca con la tomatera, pero creo que se me va a morir. He fallado en una cosa tan tonta que me dan ganas de darme cabezazos contra la pared, pero… lo mejor será que tome buena nota para el año que viene.

Os dije que el día 1 de julio la transplanté. Pues bien, resulta que el tiesto no tenía hechos los agujeros por debajo. Era de esos que tienes tú que darle con un cuchillo y hacérselos. En el momento no caí en ese pequeño detalle (como siempre voy con prisas…). Durante los días siguientes estuve regándola bastante porque a menudo veía que las hojitas de más arriba se quedaban pachuchillas, y anteriormente eso me decía que necesitaba riego, porque al cabo de media hora de regarla estaba mejor. El caso es que, después de cuatro o cinco días ya empecé a notar que la tierra estaba demasiado húmeda, pero pensé que con dejarla de regar un día y una mañana de sol se solucionaría.

Ayer de repente caí en la cuenta de que el tiesto no tenía agujeros y entonces corrimos a hacérselos. Mientras G. sujetaba el tiesto, que ya pesa lo suyo, yo le daba cuchillazos por debajo: un espectáculo. Pues al primer corte empezó a salir agua marrón a chorro. Parecía café. Le hice tres cortes más y la dejé soltando agua. Esto fue ayer a eso de la una del medio día. Pues casi 24 h más tarde sigue soltando agua, ya muy despacito, gota a gota, pero eso me da una idea del exceso de agua que tenía. Después de curiosear un poco por algunos foros de jardinería deduzco que mi tomatera tiene asfixia radicular, o sea, que de tanta agua las raíces no respiran y se están pudriendo. Supongo. Porque esta mañana (a eso de las 9) tenía un aspecto más o menos normal, pero ahora, solo tres horas después, fijaos que pinta tiene la pobre:

No sé si hay algo que pueda hacer pero me temo que me toca verla morir y tomar buena nota de todo para el año que viene. También me han dicho los que saben que me arriesgué mucho al transplantarla a estas alturas. Puede ser, pero yo creo que ha sido lo del agua. El transplante fue muy limpio.

En fin: que ni gazpacho, ni ensalada ni pisto, al menos este año. Pero el que viene os aseguro que lo conseguiré :)

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Poda

Julio 5, 2008

Ayer, después de haber transplantado la tomatera, decidí hacerle una buena poda para que pueda llegar el alimento a las ramas que tienen capullitos y no se pierda en vericuetos :) Espero no haberme pasado…

Ya se están abriendo más flores, aunque los tomates hace días que no cambian, no sé si es normal. Como ya están bastante gorditos, he pensado que tal vez ya no crezcan más y ahora simplemente les queda ir madurando. En cuanto a las flores, también he notado que bastantes capullitos se han caído. Una franja del cuello se ponía amarilla, y después se tronchaban y se caían, o se secaban y las quitaba yo. Menos mal que al parecer no todas van a tener esa suerte. Aunque me gustaría saber a qué se debe, para tomar nota para el año que viene.

El año que viene he decidido volver a plantar, aunque mi intención es conseguir unas buenas semillas de alguna variedad tradicional y cultivarlos de manera ecológica. Tengo que enterarme de muchas cosas, porque esta vez la decisión de plantar la tomé en un milisegundo (qué raro…) y me dejé llevar bastante ciegamente por lo que me dijeron las personas que yo conocía que sabían de esto del huerto, incluido el señor de la tienda donde compré el plantón, que insistió mucho en que le pusiéramos «vitaminas» y esas cosas. Supongo que podría utilizar los restos de comida para abonarla, pero como no sé muy bien qué, ni cómo, y me da miedo que acudan las palomas (que, por cierto, ya empiezan a mostrar cierto interés en los tomates…) pues de momento simplemente la riego con agua y de vez en cuando le pongo fertilizante químico. El año que viene pienso también hacer un seguimiento, para ver cómo se da la cosa partiendo de las semillas en lugar de comprar ya el plantón y sin utilizar fertilizante químico.

Bueno, os dejo una foto para que veáis cómo luce hoy, y unos detalles de algunas de las nuevas flores y los tomates:

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Transplante

Julio 2, 2008

Ayer transplanté la tomatera porque el tiesto se le había quedado tan pequeño que tenía un aspecto ridículo que ofendía al buen gusto y a la geometría como bien decía Ignatius J. Reilly. Si sigue creciendo así, antes del otoño podremos trepar hasta la azotea fácilmente.

A Gazpachín en el colegio le llaman Pachón, y de aquí a poco será más bien Pachof :)

Sumamos 4 euros que me ha costado la tierra, el tiesto y el plato a la inversión inicial.

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Rico, rico… y con fundamento

Junio 26, 2008

Cuando llega el repartidor es como si llegaran los Reyes Magos. Abrir la caja es cómo es como desenvolver un regalo :)

Hoy había tomates, berenjenas, judías verdes, cebolletas, puerros, patatas, lechugas, plátanos, cerezas y nectarinas. ¡Todas me encantan! Ya sé que me repito un poco, pero es genial esto de que te traigan lo que hay de temporada. Introduce el elemento sorpresa en el día a día de la cocina. Pero creo que me estoy volviendo un poco fina, porque ayer me hice unas judías verdes congeladas (tenía un paquete de hacía tiempo en el congelador) y ¡puaj! Al comparar, ya no con las ecológicas, sino simplemente con las judías naturales… no hay color. Una vez hervidas parecían saquitos verdes de agua con textura (no muy agradable, por cierto) pero sin nada de sabor. El caso es que antes solía consumir estas casi siempre (por no quitarles los rabitos y porque las naturales suelen estar carísimas).

También llevo unos meses haciendo prácticamente toda la salsa de tomate yo misma, y con tomates buenos (o bien de los ecológicos o los cuarentenos, o los raf, si los pillo a buen precio) y ahora solo de pensar en usar la del frasco… o los tomates «normales»… me entra una penita… Eso sí que no tiene nada que ver. Ah, y no os he contado, pero para mañana ya tengo una bola de masa de pizza en el congelador, que la hicimos mi hermana y yo cuando ha estado de visita unos días. Estoy experimentando. Cuando esté cien por cien satisfecha con el resultado haré fotos de la preparación y colgaré aquí la receta, pero ya os adelanto que el primer día la hice con harina de espelta y salió muy, muy buena. Lo que creo que me falla es la levadura. Quise hacerla con levadura de cerveza, por usar algo más natural que la Royal, y subió poquito, la verdad (suerte que a mí la pizza me gusta con la masa finita). Tendré que ir aumentando la proporción, a ver qué pasa.

Ah, y ya que estamos hablando de comida os cuento que hoy hemos comido churrasco ecológico, lo compramos en la Ecoteca hace dos findes. La carne estaba buenísima y además allí me enteré de que se puede comprar carne y embutido ecológico en al menos una tienda de Tarragona (donde también se pueden comprar verduras y frutas al peso, pan y otros productos de repostería dulce y salada que ellos mismos hacen, además de leche, yogur, pastas y un montón de cosas más). El salchichón ya lo probamos (también compramos un paquete en la ecoteca) y estaba **de muerte**. Lo traen de Ávila. Los productores son Biobardales. La tienda que os digo es L’espiga d’or. A ver si voy probando más cosillas y os cuento, que estoy muy contenta porque veo que cada vez es más fácil conseguir productos ecológicos frescos sin tener que molestarse demasiado. Es evidente que pasarse a lo ecológico requiere un esfuerzo, por un lado económico, pero sobre todo yo creo que de cambio de hábitos. Sale un poco más caro comer ecológico, pero no tanto como puede parecer, si uno se organiza bien y se prescinde de otro tipo de productos. O sea, los alimentos ecológicos son más caros que los que no lo son, pero también es más caro comer a base de productos muy elaborados, precocinados, etc. Es más barato hacer uno mismo la vinagreta y la mayonesa, por poner un ejemplo, y realmente se tarda poco. Por eso digo lo del cambio de hábitos, porque si una persona está acostumbrada a recurrir poco a los alimentos naturales sin procesar y de repente se ve partiendo, digamos, de cero, a la hora de cocinar, se va a encontrar con más trabajo. Eso está claro. Lo que pasa es que yo tengo una teoría, y es que la energía que se invierte en preparar la comida siempre revierte en uno mismo y en los que le rodean de manera positiva. Es algo más que una cuestión de calorías, minutos, euros. No sé, llamadme sentimental, pero es bonito relacionarse con los alimentos. Bueno, yo siempre lo he disfrutado mucho. Recuerdo cuando me pasaba horas en el bar, «preparando» (así lo decíamos, sin más). Los sábados, desde las cuatro hasta que empezaba a haber movimiento a las ocho, pasaba el tiempo con «mis amigos, los tomates», como siempre los llamaba. Pasarme las horas cortando lechugas, tomates y cebollas era un trabajo agradable para mí. Me dedicaba a pensar en mis cosas, escuchar música o charlar con las compañeras. Y además, las verduras y las frutas son tan bonitas…

En fin, os voy dejando que me estoy poniendo trascendental :)

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¿Lesbiana? Encantada, ¡es un placer!

Junio 16, 2008

Entrevista a Txus García. Sandra Marcos para Colors

Nacida en Tarragona hace 33 años, vive con su mujer desde hace ocho. Se casaron en octubre de 2005. Ambas son responsables de la empresa de creación y gestión de proyectos socioculturales, katalitza.com. Txus García también es quiromasajista vocacional y de profesión, actividad a la que piensa dedicarse en breve a tiempo completo y en contacto con la naturaleza. Bajo el pseudónimo de Human Trash ejerce de polipoeta y rapsoda. Es especialista en creación, interpretación y dirección de espectáculos, performances y acciones poéticas.

1. Cuando me propusieron hacer una entrevista a una mujer lesbiana destacada de Tarragona, el primer problema con que me topé fue: ¿a quién? Todos sabemos que hay, pero no sabemos dónde. ¿A qué puede deberse esta invisibilidad de las lesbianas?

Tarragona, en general, es una balsa de aceite. Todo va bien, no se mueve nada ni sucede nada malo. Todo el mundo se conoce y respeta a los demás mientras se mantenga esta quietud, esta calma absurda hecha de discreción forzosa y de «normalidad». Es lógico que las mujeres prefieran la invisibilidad protectora a la «exposición controlada», que exige una absoluta corrección de formas, amabilidad obligada y ausencia de ostentación lésbica con tal de conseguir el respeto. Si en Tarragona te destapas con demasiada furia, el control social hace que enseguida te conviertas en una ciudadana indeseable y demasiado «exótica» para seguir flotando en la balsa de aceite.

2. ¿Es más difícil vivir abiertamente tu orientación afectivosexual en una ciudad pequeña, como puede ser Tarragona o Reus?

Creo que más que difícil es irritante. Sería difícil si fuera gitana o magrebí, si viviera en un barrio deprimido o tuviera un trabajo más arriesgado socialmente. «Afortunadamente», soy blanca y de clase media. Digo que para mí es irritante porque no soporto las falsas condescendencias ni el trato perdonavidas de la gente «tolerante» que me rodea. Y es incómodo y muy pesado que cuando llegas a un sitio donde no te conocen siempre te miren con los ojos como platos para ver si… oh my God!, efectivamente, voy agarrada a otra mujer y la estoy… ¡ay Virgencita! ¡besando en la boca!

3. En tu caso, ¿has tenido dificultades en el trabajo o con la familia?

Sí. Por lo mismo que te decía. En mi contexto familiar y profesional es irritante y molesto ser lesbiana. De hecho, he pensado dejarlo más de una vez (se ríe), porque es muy pesado tener que explicarte siempre, atender consultas sexuales —se supone que si eres lesbiana haces de todo y lo sabes todo sobre el sexo— y de repetir que no has sufrido ningún trauma con los hombres, ni tenías un padre ausente ni eres más fea que picio. Y tener que oír que todo el mundo tiene amigos gays pero nunca habían conocido a una lesbiana. Y que te digan que no pareces bollera. Y que te espíen cuando eres apasionada con tu mujer. Y que todo el mundo se haga el moderno, cosmopolita y estupendo porque te conoce. Verdaderamente, es agotador ser lesbiana a jornada completa.

4. ¿Hay sensación de poca libertad, de discriminación o incluso de peligro de sufrir agresiones? En tal caso, ¿qué políticas crees que se deberían llevar a cabo con el fin de facilitar la visibilidad y libre expresión de las mujeres lesbianas?

Te comentaba antes que Tarragona es tranquila y que con mi perfil sociocultural no es difícil ser lesbiana. Pero todavía no puedo mostrar mi afectividad libremente en ciertas zonas de Tarragona (o Barcelona, o Cambrils) o delante de determinadas personas. Desgraciadamente, nos hace falta ser cautas y vigilar, porque el fantasma de la agresión, las descalificaciones y la violencia homófoba está muy presente. Y las políticas, que todavía están en pañales, tendrían que comenzar por la educación de los niños y por potenciar la visibilidad de las personas LGTB en los medios de comunicación. Y nosotros tendríamos que tener más coraje para afrontar la vida con libertad.

5. Poder mostrar públicamente la afectividad es un derecho que a veces no todo el mundo tiene. Mostrarse públicamente, ¿es un acto de valor, es un acto político?

Mostrarme como mujer lesbiana es un acto de amor por mí misma y, de rebote, por todas las mujeres lesbianas que no pueden hacerlo libremente. Para mí, ir al mercado, a una reunión de trabajo o a una fiesta de la mano de mi mujer ha sido un acto natural y, al mismo tiempo, profundamente activista. Hace falta reforzar la presencia de las lesbianas en lo cotidiano, dejar de ser una anécdota y mostrarnos abiertamente, sin miedos ni complejos.

6. ¿Hacen falta referentes, personas que muestren abierta y públicamente su orientación afectivosexual?

Sería muy deseable que como lesbianas pudiéramos vernos reflejadas en mujeres fuertes, valientes y con las ideas claras. El hecho de disponer de referentes que abren camino y que hayan luchado por la igualdad hace que nosotras nos sintamos en la obligación de defendernos de cualquier acto homófobo y de conservar las libertades conseguidas. Y saber que no estamos solas, que somos muchas y diversas, es una maravilla.

7. ¿Por qué la situación de las mujeres lesbianas parece todavía peor, incluso, que la de los hombres homosexuales?

La desigualdad no comienza en la manera de vivir la sexualidad sino en el género. Los compañeros hombres siempre lo han tenido más fácil básicamente porque el mundo está pensado en clave masculina. Es un problema de raíces históricas y de amplio espectro social. No debería sorprendernos: solo hace 77 años que la mujer española tiene derecho de voto. Y eso quiere decir que el resto de derechos, más difíciles de conseguir por su inscrustación cultural, todavía están en proceso: el mismo sueldo por el mismo trabajo, el derecho a decidir sobre el propio cuerpo, el aborto sin condenas morales, las libertades sexuales básicas, etc. No hace falta más que observar la pirámide vergonzosa de las discriminaciones, de menor a mayor: ideas políticas, religión, raza, sexo y, finalmente, comportamiento afectivosexual.

8. ¿Cual es su experiencia con la homopaternidad? ¿Cómo se vive la relación con los hijos, en el colegio, con otros padres, etc?

En mi caso no se trata exactamente de homomaternidad, que yo entiendo como el hecho de escoger libremente la maternidad compartida con otra mujer. Mi compañera tiene una hija y yo lo que he hecho ha sido acompañarla en la difícil tarea de la educación y las responsabilidades diarias que ello representa. Y de cara a los hijos, la clave está en la naturalidad, la comunicación y en enseñarles a ser valientes frente a los posibles ataques externos. El entorno educativo y familiar tiene que ser respetuoso, abierto y consciente de la diversidad de las criaturas, nada más.

9. ¿Cómo ves el futuro para las lesbianas de ciudades pequeñas, sobre todo para las jóvenes de hoy en día?

Veo un futuro próximo —mañana mismo— en que las mujeres no tengan que irse a Barcelona de ambiente para sentirse acogidas o para encontrar pareja. Un futuro de mujeres jóvenes que quieran a las mujeres tal como son, sin prejuicios ni lesbofobias internas, en toda su belleza y su variedad. Sin roles, ni papeles, ni clichés, ni distinciones impuestas por la cultura falocrática y masculina. Veo un futuro sin miedo, valiente, lleno de cotidianeidad lésbica, donde no nos hará falta desarrollar esa intuición —el gaydar— porque nos mostraremos libremente en cualquier lugar y delante de cualquier persona.

10. Para terminar, ¿quieres enviar algún mensaje a esas jóvenes lesbianas?

Pues querría traspasarles un poco de mi fuerza y un mucho de mi ternura para hacerlas conscientes de su belleza y de su valentía. Y que todas tienen derecho a ser felices y queridas, sean como sean, vengan de donde vengan. Y que luchen, sin descanso, para hacerlo posible.